Acabo de ver un análisis interesante de Standard Chartered que toca dos dinámicas importantes en paralelo: por un lado, el Tesoro de EE.UU. podría verse obligado a aumentar su emisión de T-Bills, y por otro lado, las stablecoins están proyectadas a alcanzar una capitalización de mercado de dos billones de dólares.



Lo curioso es cómo estas dos cosas se conectan. Si el Tesoro expande su oferta de bonos a corto plazo, eso afecta toda la estructura de tasas del mercado. Y cuando eso pasa, los rendimientos en stablecoins y protocolos DeFi se ajustan inevitablemente.

La proyección de dos billones para stablecoins es bastante ambiciosa si la comparas con donde estamos ahora, pero mirando el crecimiento de los últimos dieciocho meses, el número no parece completamente fuera de rango. El mercado de pagos digitales sigue expandiéndose, y las stablecoins son cada vez más la herramienta predilecta para eso.

Lo que me llama la atención es que este análisis viene de un banco tradicional grande, no de alguien dentro del ecosistema cripto. Cuando instituciones así empiezan a modelar estos números, significa que la adopción ya no es un debate teórico, es un factor que los mercados financieros convencionales tienen que incorporar en sus proyecciones.

Si las stablecoins realmente llegan a esos niveles de capitalización, la conversación sobre regulación y estabilidad va a intensificarse bastante. Por ahora, vale la pena estar atento a cómo evoluciona la política fiscal y cómo eso impacta el apetito por estos activos.
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